Me trasladaron en una carroza común, e iba dentro de un féretro de oferta, marchando al cementerio por la calle Latorre, con una escolta concisa. Mi consorte iba triste y muy seria. La gente se enfadaba conmigo porque interrumpía el tránsito. El periplo imprudente es una vieja tradición de mi ciudad. Al llegar a mi última morada varios me enviaron directo al cielo, sin dudas y con plegarias breves. Mi cónyuge escuchaba atenta y pensaba. Los pocos asistentes eran amigos y compañeros de la oficina que fueron por cumplir con el protocolo social. La verdad es que nadie lloró con mi partida. En ningún lugar fui indispensable. Lo único que deseaban es que el responso terminará pronto. Es que hoy juega Chile en las eliminatorias del mundial unas horas más. Me convertí en un obstáculo para los futboleros también. Soy un desastre total. La partida de un don nadie no causa conmoción ni inquietud. Mi aporte a la comunidad fue irrelevante. En el equipo de balompié me remplazaron en tres minutos, en el propio funeral. La república continúa funcionando sin mí. Expiré conduciendo un automóvil, ebrio. En la caída por el extenso barranco nos fuimos los cuatro de este mundo, dos hombres y dos mujeres jóvenes, a gran velocidad. Antes de caer al río el coche se estrelló con una roca. Quedó irreconocible y triturado. Entre tanta risa desestimamos el cinturón de seguridad. Siempre es un error. La frivolidad no suma. Acá en el otro lado espero mi turno para el inevitable juicio final, que nunca me causó insomnios o preocupaciones. La fila es larga mas no hay prisa. Ningún ángel se ríe. Estoy nervioso y repleto de sospechas. En este lugar ya no es factible aferrarse a la santa cruz. Mi esposa está averiguando sobre las biografías de las dos acompañantes que fenecieron, con lujos y detalles. Se le ve obsesionada.
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JAIME FARIÑA MORALES
ARICA-CHILE
El general Müller fue sentado en el banquillo de los juicios de Nuremberg, acusado de crímenes contra la paz y la humanidad, señalando:
-Soy nazi de corazón y los matamos porque eran los valores canonizados de esa bella época. Para mí los judíos, gitanos, homosexuales y otros no valen nada. Mi Führer quería barrer con la escoria en Europa y levantar así un continente ario y desarrollado. Casi todos estábamos detrás de él en esta noble misión patriótica.
-Señor general, revisados todos los antecedentes se le condena a muerte por cientos de asesinatos y torturas. Desea plantear una última defensa. –señala con claridad el juez.
-Señor juez, el único fanático e intolerante aquí es usted ya que no es capaz de comprender una escala de valores distinta a la suya. Su idiosincrasia no debería juzgarme. La moral objetiva no existe, todo es relativo, circunstancial, dependiendo de la cultura y convicciones personales. Este juicio fascista es un acto de intolerancia que promueve el odio. Yo respeto su moral pero usted no respeta la mía. ¿Va a sentar en el banquillo al comunismo criminal y tiránico? El proceder de su conciencia es extraño. Cumplir con las órdenes de mi amado Führer era un honor, un deber sagrado. Esto es algo que su ética elaborada desde la tradición hebrea jamás comprenderá, porque usted me discrimina por pensar distinto y actuar en consecuencia. Mis actos provienen de mi credo político que usted no considera. Es como matar a miles de niños que residen por un tiempo en el vientre de una mujer y nadie se escandaliza. Millones de niños son ejecutados sin derecho a defensa porque este mundo sabio se subordina al relativismo moral que usted desprecia. Me queda claro que usted no es progresista. Usted es un retrógrado, que lamentable. En lo personal honro a los abortistas, es su forma de pensar. No los margino. Muero por ser un nazi obediente, consecuente. Si usted fuera objetivo se sometería al relativismo moral que gobierna este mundo y yo quedaría libre. Este es el juicio de los vencedores, nada más. Este tribunal es una farsa.
Antes de ser ahorcado el fiel general Müller alabó a Hitler.
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JAIME FARIÑA MORALES
ARICA-CHILE
El feminismo les enseñó que lo relevante es la realización personal, una carrera, una vida propia. Debe prevalecer el dogma de la autonomía. El hombre sería importante pero no determinante. El macho es opresor, el marido es opresor, el fastidioso patrón no. Lamentablemente, el desarrollo emocional de una mujer pasa por una relación amorosa estable con un hombre. No hay otro camino. Todo lo demás es depresión, ansiedad, oscuridad, encono, exasperación. Aunque golpeé a la independencia femenina la maternidad las llama con vigor. Intentar defender la vida de un ciudadano que reside temporalmente en el vientre de una mujer no es ser militante de la ultra derecha. Defender la vida a capa y espada no es promover el odio. El cuerpo del pequeñuelo por nacer es un cuerpo distinto al de la madre embarazada. Las mujeres corrientes aman a los hombres y sueñan con el amor sincero de uno y no pueden gritarlo a los cuatro vientos. Podrían ser canceladas. Si el abusador es un profeta de la izquierda, los comentarios son más recatados en general. Ningún movimiento aniquilará el deseo profundo de vestirse de blanco un día. Que algunas orgullosas no lo reconozcan es otra cosa. Otras aborrecen el vestido blanco porque saben que nunca se van a casar, y así fortalecen el maligno feminismo progresista, con sus fobias. ¿Qué es la sexualidad sana? ¿El piropo elegante es un acto fascista? ¿Regalar flores es un disparate? Una feminista exitosa es una monja secular llena de rabia que milita en una secta irracional con una máscara piadosa, con vocación de víctima eterna. Envenenarse con los proyectos fracasados y obsoletos de la izquierda ayuda mucho, las robustece. La mujer lo es desde el momento de la concepción, con su adn, talentos y características, y morirá siendo mujer sin importar lo que haga con su cuerpo. Una cosa es el desarrollo integral de las féminas y otra distinta es arrojar a los hombres al tarro de la basura o arrinconarlos en un túnel sin luz y sin salida, y disfrutarlo, producto de rencores acumulados, de venganzas pendientes. Las feministas cuando se juntan no cantan canciones románticas o a Jesús, por amor a la causa. Si alguna se enamora como una quinceañera y quiere vivir para él la envían a la hoguera en el acto, sin derecho a defensa. El apostolado de la maternidad santa o tradicional no las persuade. La sensatez no las motiva. La naturaleza femínea natural es roca dura. Se requiere de una gran prostitución intelectual para avanzar algunos centímetros en su destrucción. Las feministas coherentes volaron por los aires de indignación cuando descubrieron que las modelos mujeres ganan más dinero que los modelos hombres. La tanta desigualdad desató un infierno que nadie ha detenido. También aborrecen el velo del islam obligatorio y lo anuncian con megáfonos. La lucidez del movimiento depende de la serenidad de espíritu de cada una, de la reflexión honda. Cuando a una feminista le dan un beso de amor genuino e intenso toda la estantería filosófica se derrumba de un porrazo.
Aldo y Benilda cumplieron tres años con su amorío indiscreto. Lo celebraron con una cena en el restaurant “El Beso Rojo” en donde concretaron su futuro con promesas y fechas. De tanto lidiar y ante la tanta e insoportable insistencia de Benilda, el empotado Aldo se divorció de su fiel Fabricia tras quince años y un hijo. Fabricia hizo lo imposible por conservar y salvar su matrimonio, con ruegos a él incluidos. No fue posible. Le perdonó mil fechorías a su apuesto cónyuge. Perdió las batallas y la guerra. Él abandonó su hogar para irse a vivir con Benilda, que lo esperaba con los brazos abiertos y toneladas de pasión y arrumacos. La lujuria los extravió. Su primer anhelo programado se cumplía a cabalidad. Empezó a planificar con más calma su boda con Aldo en el registro civil. A los cuatro de meses de convivencia ambos se casan. Ella se veía reluciente y feliz. Asistieron los seres queridos y amigos a la recepción, algunos eran bautizados, hombre de la santa fe. Sobre la misma Benilda llevó a su legítimo marido a la iglesia evangélica de toda su vida. Como estaban casados y Benilda estaba embarazada el pastor Justo bendijo a los esposos apuradito. El riguroso predicador estaba enterado de las andanzas impuras de la discípula. Ambos se comprometieron a servir a Cristo Jesús y en vivir con la integridad que el Evangelio demanda, de rodillas y en voz alta. Lanzarse a una piscina repleta de agua bendita calmaría la psiquis. Benilda estaba al tanto de la Palabra del Señor desde bebé y siempre cantó las alabanzas al Redentor con mucho sentimiento. A veces era la primera voz del coro y era profesora en la escuela dominical, por su dedicación. Era una vida consagrada. No faltaba ningún domingo a la parroquia. La atribulada Fabricia luchaba como una leona por el pago de la pensión alimenticia. El esquivo Aldo se escondía y mentía con cierta complicidad de su amada esposa. Al semestre después la desguazada y honorable Fabricia le pidió, atrevidamente, en el altar una plegaria al pastor Justo para calmar sus frustraciones y desamor, su rabia. El ministro la invitó a entregarse a Cristo y a ser un miembro activo de la beata congregación. En su nuevo empleo el inquieto Aldo inició un idilio de bajo perfil con una compañera de trabajo, terminada la romántica cena en “El Beso Rojo”. Cuando Benilda supo de la infidelidad de su marido tuvieron que sujetarla entre cuatro.
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JAIME FARIÑA MORALES
ARICA-CHILE
Desde hace muchos años don Julián es el encargado de poner las mallas en los arcos de las canchas de la villa pobre “Pampa Futuro”, una hora antes de que la pelota empiece a moverse. Es su rutina sabatina y dominical, que realiza con abnegación y minuciosidad. Concluido el partido de fútbol él las recoge cuidadosamente, casi en silencio. Guarda las mallas en una bodega personal, bajo llaves. Él mismo las lava, las cose, las remienda, con un cariño destacable, de su propio bolsillo. La junta de vecinos le comisionaba esta específica tarea todos los años, sin cavilaciones, cada vez que comenzaba un nuevo campeonato. El servicio era gratis, de calidad, voluntario y de trato amable. Está convencido de que un gol que termina en una malla limpia bien instalada posee otro sabor, es un elemento estratégico en la dicha de los jugadores y los hinchas de los equipos de ese barrio popular. Cuando las redes se inflaban el regocijo era general. La misión de don Julián, que era vidriero activo en una obra de la construcción, es servir a la comunidad desde una labor que él considera humilde y necesaria. Él se acuesta en paz, con esa sensación del deber cumplido, sin solicitar reconocimientos. Sólo piensa en el prójimo.
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JAIME FARIÑA MORALES
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Mi compañero Adriel de la universidad llegó a mi casa para que le prestara mi copia anillada del libro “Introducción a la Microeconomía”, que era imposible de encontrar. En aquellos años no había internet ni nada. Por mientras bebíamos unas gaseosas evaluábamos con solvencia las cinturas de las alumnas de la Facultad, conversábamos de fútbol y otras banalidades hasta que miró el reloj y dijo:
-Tengo que irme, debo comprarle atún al gato malcriado de mi madre.
-Tranquilo, yo tengo un atún en mi refrigerador. Te lo regalo.
- Disculpa, mi gato no come de esa marca -señaló Adriel cortésmente observando el producto ofrecido por mí, el dueño de casa.
Sin más Adriel se despidió, con el libro anillado debajo del brazo. Sin pretenderlo un micifuz que no conocía hizo una estratificación social de calidad. Puso a algunos habitantes en su sitio. Siempre fui pobre y creo que lo sabía. No era necesario que la marca de mi atún me lo recordara pero así fue. Al principio fue embarazoso. El gato me dio un golpe de realidad lanzándome agua helada en la cara, de una. No es que el minino fuera tan refinado. El atorrante desenmascarado fui yo, sin clemencia.
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JAIME FARIÑA MORALES
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El pastor Fangal comenzó en una iglesia pequeña. Con los años fue creciendo gracias a su locuacidad y carisma. Antes eran decenas de seguidores, hoy son miles. La corporación evangélica posee varios templos, una radio, una televisora, un centro de eventos, otras inversiones y propiedades. Los activos son administrados por sus hijos y hermanos. Es un negocio familiar boyante. Con los diezmos y ofrendas se forman los capitales iniciales de cada rubro. La instrucción del pastor presidente es maximizar las ganancias con laboriosidad, fe y plegarias. Al que se le ocurra perder dinero se someterá a las penitencias de rigor. Al varón Fangal no se le va un centavo por falta de supervisión. El pastor pretende ser un millonario para la gloria de Dios, para probar que el Padre bendice a los siervos fieles. Al que no diezma a tiempo lo cuelgan en la puerta como una advertencia a los presentes. Los tacaños no albergarán las sabrosas bendiciones del Todopoderoso. Hay pastores que poseen más dólares que la familia Fangal. Ser un segundón sería ser un mediocre. Hay que tomar algunas medidas. Estrujar a las masas con amor es lo suyo. La teología de la prosperidad se subordina al desprendimiento de cada discípulo de Cristo. Los más generosos son los que poseen una necesidad grande. Gestionar el dolor de los pobres es rentable, si es en nombre de Dios. Nunca trabaja gratis. Los que entregan grandes donativos son los que recibirían las más ricas bendiciones, con el Redentor como aval, ante un notario.
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JAIME FARIÑA MORALES
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