sábado, 29 de noviembre de 2025

113) ALGO DE CRISTOLOGÍA – (EVANGELIO DE CRISTO)

 

Jesucristo fue enteramente Dios y enteramente hombre, totalmente Dios y totalmente hombre, en un sentido eternalmente único. María fue la madre de la humanidad de Dios y Dios fue el padre de la divinidad del Mesías. El Redentor es el único y suficiente mediador entre Dios y los hombres. El Espíritu Santo nos toma de la mano y nos guía al Salvador, a la salvación. Jesús fue el Mesías esperado en el Antiguo Testamento, el cumplimiento de las profecías. María virgen fue concebida por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios, el Hijo de Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria, amor y misericordia. Es la encarnación del Verbo, la imagen visible del Dios invisible. Jesús fue el primogénito de María y el unigénito del Padre, el primer hijo de María y el único Hijo de la Trinidad. El Logos se despojó de su gloria divina y se humanizó, tomando la forma de siervo. Volverá como rey. Se ofreció a Sí mismo sin mancha ni arruga delante del Padre, despreciando toda debilidad humana. Jamás pecó. En el nacimiento virginal Jesús de Nazaret fue parido sin pecado original. La mancha adánica fue expulsada, por eso el Señor llamó a una virgen. Cada vez que era tentado reprendía a Satanás. Jesús era un niño biológicamente normal que fue creciendo en sabiduría y en estatura. Al momento de su bautismo inició su ministerio de Salvador de la humanidad. Con la sangre preciosa derramada en la cruz Jesucristo redime a la humanidad completa, sin obligar a ninguno. Jesús resucitó al tercer día venciendo a la muerte y ascendió a los cielos, y sentado a la diestra de Dios Padre, intercede por nosotros. La santa cruz es también reconciliación entre Dios y la humanidad. El pecador debe aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador, previo arrepentimiento total de los pecados, del estado pecaminoso, libremente. La iglesia de Cristo es la suma de los redimidos por su sangre preciosa. Después de la conversión a Cristo procede el bautismo en las aguas. Debido a su resurrección y ascensión al cielo nos pudo prometer la venida y dirección del Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Cristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. El milagro que hizo hace dos mil años lo hará hoy. Él murió por mí en la cruz sin yo merecerlo. Sólo operó su misericordia infinita. Pagó mis culpas. La salvación del alma en sí es por gracia y el mérito humano no sirve ni participa. Jesús es el camino, la verdad y la vida, y el regocijo sólo reside en él. Es el abogado fiel del cristiano que pide con honestidad perdón por sus pecados. La vida abundante en Cristo es el inicio del edén. En el antiguo Testamento el Ángel de Jehová es el Hijo de Dios. Es Emanuel, Dios con nosotros, la encarnación de Dios. Jesucristo, siempre impecable, no fue creado, existe desde siempre, desde el principio. Jesucristo es Dios, el Hijo de Dios, Segunda Persona de la Santísima Trinidad. La instrucción del Salvador es predicar la buena nueva, el evangelio tal cual, perseverando hasta el final, sin titubeos. La misión impostergable es hacer discípulos.


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JAIME FARIÑA MORALES
ARICA-CHILE


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