Nací pobre. Por alguna razón mi tía paterna Gabina, de buena situación económica, siempre me quiso y me invitaba a su hogar y más.
-Alonso, ¿quieres más postre?
–por supuesto.
-Ya hablé con tu papá. Este febrero nos acompañarás otra vez a Cartagena. Prepárate, las olas del mar y el sol te van a dar la bienvenida.
-Gracias tía. Se pasó. Iré encantado.
-Alonsito, tengo unas camisas, poleras y pantalones que no le quedaron a tu primo, ¿te interesan?, sin ofender –me lo decía con la voz suave y pausada como rogándome.
-Obvio, y me va a quedar perfecto. Tengo la talla de mi primo.
Era siempre lo mismo. Llegaba a la casa de mi tía con lo puesto y me regresaba a la mía con una pequeña maleta con vestuario, regalos y repleta de amor. Siempre ponía unos billetes en mi bolsillo.
http://microcuentosson.blogspot.com
JAIME FARIÑA MORALES
ARICA-CHILE
-Alonso, ¿quieres más postre?
–por supuesto.
-Ya hablé con tu papá. Este febrero nos acompañarás otra vez a Cartagena. Prepárate, las olas del mar y el sol te van a dar la bienvenida.
-Gracias tía. Se pasó. Iré encantado.
-Alonsito, tengo unas camisas, poleras y pantalones que no le quedaron a tu primo, ¿te interesan?, sin ofender –me lo decía con la voz suave y pausada como rogándome.
-Obvio, y me va a quedar perfecto. Tengo la talla de mi primo.
Era siempre lo mismo. Llegaba a la casa de mi tía con lo puesto y me regresaba a la mía con una pequeña maleta con vestuario, regalos y repleta de amor. Siempre ponía unos billetes en mi bolsillo.
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